En el prólogo de Pan de ángeles, su autobiografía, cuenta Patti Smith que se ve a sí misma de puntillas, como una niña, intentando agarrar un libro de color carmesí por avariciosa curiosidad y por premeditada vocación. «Creía que podría escribir el libro más largo del mundo, registrar los hechos de todos y cada uno de los días. Lo escribiría todo de tal manera que todo el mundo pudiera encontrar algo allí», escribe. Y, en el fondo, lo hace porque en esas líneas está la esencia misma de una carrera que ha estado siempre impregnada de la mirada al exterior.
Fundadora del punk rock, icono de la contracultura neoyorquina y defensora de los derechos civiles y el pacifismo, ha sido reconocida por la Fundación Princesa de Asturias
En el prólogo de Pan de ángeles, su autobiografía, cuenta Patti Smith que se ve a sí misma de puntillas, como una niña, intentando agarrar un libro de color carmesí por avariciosa curiosidad y por premeditada vocación. «Creía que podría escribir el libro más largo del mundo, registrar los hechos de todos y cada uno de los días. Lo escribiría todo de tal manera que todo el mundo pudiera encontrar algo allí», escribe. Y, en el fondo, lo hace porque en esas líneas está la esencia misma de una carrera que ha estado siempre impregnada de la mirada al exterior.
Patti Smith, música, poeta, activista e icono de la contracultura, ha sido la elegida por el jurado para recibir el Premio Princesa de Asturias de la Artes de 2026. La niña de puntillas, registrando un hito más en el libro de sus días. Lleno de sus composiciones, de sus discursos y, claro, de su mirada. Porque para entender a Patti Smith, que ya en su infancia se preguntaba sobre lo que la rodeaba, sobre la existencia de Dios y sobre el color del alma, hay que profundizar en ella como sujeto y objeto dentro del mundo. Su mundo, el de una nómada desde el nacimiento mismo.
En los primeros cuatro años de vida, tuvo once hogares en Chicago, Philadelphia y Nueva Jersey. Allí descubrió el mundo y empezó a mirar. Con 20 años, después de un embarazo y de dar en adopción a su hijo, dejó la universidad y se mudó a Nueva York, en 1967, para rellenar sus ambiciones artísticas. En el 69, un año después del Mayo del 68, se trasladó con su hermana Linda a París antes de volver a Nueva York. Fue la bohemia neoyorquina la que construyó la mirada certera de Patti Smith, la que fundaría el libro de su vida. Allí conoció al fotógrafo Robert Mapplethorne, amante y amigo hasta su muerte. Allí comenzó a pintar, a escribir y a buscarse un lugar en el arte. Allí conoció al grupo del Hotel Chelsea, donde todos vivían: Leonard Cohen, Edie Sedgwick, Allen Ginsberg, Bob Dylan, Keith Richards, Janis Joplin, Jimi Hendrix, Dylan Thomas…
«¿Adonde conduce todo? ¿En qué nos convertiremos? Aquellas eran nuestras preguntas de juventud, y el tiempo nos reveló las respuestas. Conduce al otro. Nos convertimos en nosotros», reflexionaba sobre aquellos años la artista en las páginas de Éramos unos niños, su autobiografía sobre la unión con Mapplethorne y su camino hasta convertirse en una de las piedras fundacionales del punk rock. Horses, su primer disco que cumplió 50 años en 2025, con el emblemático retrato de la chaqueta al hombre del propio Mapplethorne, es uno de los discos que explican el fenómeno que, ya transformado, se extendió en la segunda mitad de la década de los 70. La crudeza y el desafío de Patti Smith, mezclado con esa influencia de poetas como Arthur Rimbaud, abrió un nuevo camino para el rock. Atronaban las guitarras y las baterías, pero también se recitaba por encima de ellas.
Porque ahí, ya había empezado a publicar Patti Smith sus primeros libros de poemas, inspirados por la literatura de Jean Genet. La primera recopilación de poemas es Séptimo cielo, una reconversión de la tradición evangélica en la que había sido criada al ser pasada por el filtro de la sexualidad ambigua que la artista practicaba en aquel momento. En el poema homónimo, de hecho, ella desafía el dogma religioso y derrumba uno de los mitos fundacionales de la humanidad, el de Adán y Eva. «El de Eva fue un delito de curiosidad / Como dice el refrán: le costó el coño / Una manzana podrida echó a perder todo el asunto / Pero ten por seguro que no era una manzana / una manzana parece un culo / Es la fruta de los maricas / debió de ser un tomate / o mejor aún, un mango», poetiza ella en el poema que da título al recopilatorio.
Durante esa década de los 70, va ella alternando sus dos facetas, la musical y la poética, para dejar cuatro álbumes junto a su banda y otros siete poemarios. En esos discos aparecen temas como Because the Night, Dancing Barefoot, Frederick, Free Money… Y, entonces, llega la desaparición tras su matrimonio con Fred Sonic Smith. La artista se refugia en un pueblo al norte de Detroit y todo se frena durante casi una década. En 1988, Patti Smith tiene algo que decir y lo deja patente en Dream of Life, cuyo tema principal es el People Have The Power,convertido desde entonces en himno oficioso de las marchas por los derechos civiles, por la democracia y contra la guerra -especialmente a principios de los 2000 con la de Irak-.
Es tras la muerte de su marido, en 1994, cuando ella se reúne con la banda, graba Gone Again (1996) y vuelve a subirse al escenario. Desde ese momento, hasta hoy, ya no volvería a bajarse de él. En octubre del pasado año hizo una parada en el Teatro Real de Madrid para celebrar los 50 años de Horses y, por delante, aún tiene este verano varias fechas en Europa: Turquía, Irlanda, Países Bajos, Noruega, Suecia y Reino Unido.
Más allá de lo artístico, o precisamente junto a ello, la mirada de Patti Smith no puede entenderse sin su papel asociado a distintos movimientos sociales. Fue una de las voces que se levantó contra la Guerra de Vietnam y contra la escalada de violencia de la Guerra Fría. De hecho, según ella misma ha revelado, fueron esas marchas las que inspiraron People Have The Power, que luego se cantaría en las marchas por la Guerra de Irak de los primeros 2000. En esas protestas fue ella una voz autorizada al igual que en el movimiento Occupy Wall Street de Nueva York contra las desigualdades económicas y en las manifestaciones contra la política migratoria en la primera legislatura de Donald Trump.
Noticias de Cultura
