Alba Saenc, la divulgadora de Historia que conecta con un nuevo público: «Inventamos una Antigüedad progresista para tranquilizarnos»

<p>¿Sabías que Ramsés II difundía <i>fake news</i>? ¿Que Hércules fue el primer <i>gymbro</i>? ¿Que Aristófanes popularizó <strong>el arte de la pullita </strong>siglos antes de que Taylor Swift, que los griegos hicieron simposium como pódcast conversacionales y que los egipcios montaban raves? La divulgadora cultural y (aún) estudiante de Historia Alba Saenc (Salamanca, 2003) lleva tiempo desmontando en internet una de las certezas más cómodas de nuestra época: la idea de que vivimos en un tiempo radicalmente nuevo. En su ensayo <i>¿Te crees muy moderno? </i>(editado por MR), propone mirar hacia atrás para relativizar el presente y sus convicciones.</p>

Seguir leyendo

 Su primer libro, ‘¿Te crees muy moderno?’, recoge su trabajo de divulgación histórica en clave de humor y cultura ‘pop’  

¿Sabías que Ramsés II difundía fake news? ¿Que Hércules fue el primer gymbro? ¿Que Aristófanes popularizó el arte de la pullita siglos antes de que Taylor Swift, que los griegos hicieron simposium como pódcast conversacionales y que los egipcios montaban raves? La divulgadora cultural y (aún) estudiante de Historia Alba Saenc (Salamanca, 2003) lleva tiempo desmontando en internet una de las certezas más cómodas de nuestra época: la idea de que vivimos en un tiempo radicalmente nuevo. En su ensayo ¿Te crees muy moderno? (editado por MR), propone mirar hacia atrás para relativizar el presente y sus convicciones.

«Ahora somos una sociedad súper individualista, muy de yo, yo y solo yo. Antiguamente, si tenías tanto ego, te mataban», dice entre risas. «Vivimos en una época en la que el progreso es producir y consumir. Me alucinan cosas como que los hombres y mujeres de la prehistoria tenían mucho más tiempo libre que nosotro. Salían a cazar y trabajaban unos meses al año».

Para Saenc, analizar el pasado sirve precisamente para cuestionar su relato. Su libro plantea que muchas ideas que hoy consideramos modernas –ciertos debates culturales, determinadas formas de relación– tienen raíces mucho más antiguas de lo que solemos admitir.

Su trayectoria como divulgadora comenzó de forma bastante espontánea. Durante la pandemia, Saenc empezó a publicar memes sobre historia en redes sociales y encontró rápidamente una audiencia que hoy supera el medio millón de seguidores en TikTok y 350.000 en Instagram. Sus vídeos le han valido reconocimientos como el Premio a la Mejor Educadora Digital de Arte en 2024 y el Premio TikTok 2025 de Educación y Cultura. Profundizó en los secretos de la creación de contenidos con National Geographic y empezó a colaborar en el programa Crónica de España, de RNE.

«Cuando estás en redes sociales tienes tres segundos para que alguien se quede», explica. Con el tiempo, aquel formato ligero evolucionó hacia una divulgación más ambiciosa, aunque ella insiste en que el humor sigue siendo la clave. En el libro hay expresiones como «Tinder hoplita» o comparaciones entre la cultura clásica y la cultura pop contemporánea para explicar el origen de la cultura de la cancelación y de la machosfera. No se trata de trivializar el pasado, sino de abrirlo.

Rodeada de amigos «brillantes» incapaces de encontrar un futuro en las humanidades, Saenc se considera una privilegiada de 22 años: «Si mañana se descubre la tumba de Alejandro Magno, la vida de la gente seguirá siendo la misma«, reflexiona. «Pero las ciencias también necesitan de la ética y de las humanidades para no perdernos como sociedad».

¿Te crees muy moderno? también advierte contra el anacronismo, contra las categorías contemporáneas aplicadas a sociedades del pasado. «Intentar entender la historia con nuestras etiquetas actuales es uno de los errores más comunes. Las sociedades antiguas funcionaban con códigos distintos. A veces nos inventamos una Antigüedad más progresista de lo que fue para tranquilizarnos», señala. Es el tipo de simplificación que aparece cuando el pasado se utiliza como arma en debates contemporáneos. «La Historia es mucho más compleja de lo que nos gustaría. Cuando la usamos para justificar posiciones actuales, en conversaciones sobre el feminismo o las personas transgénero, muchas veces estamos seleccionando solo las partes que nos convienen. ¿Quiénes somos nosotros para negar realidades que existen desde hace siglos?».

Durante años, parte del mundo académico ha mirado con desconfianza a quienes explican la historia en internet. Esa tensión entre academia y divulgación sigue existiendo, pero Saenc cree que se está diluyendo. «La divulgación es fundamental. Si no acercamos el conocimiento a la sociedad, ¿para quién estamos trabajando? Tengo profesores que me animan mucho y me agradecen la labor, aunque también los hay que te miran con desprecio porque llevan años escribiendo y su nombre solo se conoce en su círculo», dice Saenc. «El objetivo de esto es que mi tío y mi prima, que no han estudiado Historia, puedan adquirir algo de cultura general sobre la historia de la humanidad. Sin divulgadores, lo que investiga el historiador en su despacho no lo conocería nadie, aunque sea un trabajo increíble».

Más allá del valor de las Humanidades en un mundo digitalizado, el libro también plantea una reflexión más amplia sobre el presente. Saenc observa con escepticismo algunas de las promesas del progreso contemporáneo. «Estamos más conectados que nunca, pero más desconectados de la realidad que nunca. Somos seres tecnológicos que han perdido cosas importantes, como pasar tiempo con la gente a la que queremos». Meses antes de la publicación de su libro, decidió volver a Fuenteguinaldo, su pueblo de 600 habitantes, para sentir que recuperaba el control de su vida. «Para poder dar un paseo cerca de un castro vetón del siglo V a.C.».

En ese contraste surge otra idea central en su trabajo: la historia no es una línea recta hacia el progreso. Más bien se parece a una trayectoria irregular, llena de avances, retrocesos y contradicciones. Lo que creemos nuevo solo es una variación de algo que ya ocurrió: «Habría que integrar el conocimiento del patrimonio en el currículo escolar y hacerle entender a la gente que no tiene que irse lejísimos. En España tenemos un patrimonio artístico y cultural súper rico. Es historia viva«.

 Cultura

Noticias Relacionadas