Las reuniones de Trump con presidentes Bukele y Asfura mueve piezas en Centroamérica

Análisis

Las reuniones de Trump con presidentes Bukele y Asfura mueve piezas en Centroamérica

Las reuniones de Trump en Washington envían un mensaje regional: seguridad, comercio y China redefinen el papel estratégico de Centroamérica, refiere analista.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, se reunió con los presidentes de El Salvador y Honduras. (Foto Prensa Libre: EFE y AFP.


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Las recientes reuniones del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, con los mandatarios de El Salvador y Honduras reafirman la estrategia de Washington en Centroamérica: fortalecer acuerdos en seguridad, migración y comercio, en un contexto de competencia geopolítica con China.

En menos de una semana Trump tuvo encuentros personales con los mandatarios de ambos países, a quienes elogió.

 Ayer, lo hizo con su homólogo hondureño, Nasry Asfura, tras una reunión el sábado en su resort de Mar-a-Lago. “Tuve una reunión muy importante con mi amigo, y presidente de Honduras, Nasry “Tito Asfura”, escribió Trump en su plataforma Truth Social.

 “Una vez que le di mi sólido respaldo, ¡ganó su elección! Tito y yo compartimos muchos de los mismos valores de “America First”. Tenemos una estrecha asociación en materia de seguridad”, añadió.

El jueves elogió al presidente salvadoreño, Nayib Bukele, y destacó la cooperación en materia de seguridad.

En ambos casos, el mensaje fue de alineamiento estratégico con los intereses estadounidenses.

Guatemala no figuró en esa ronda de reuniones, pero según el internacionalista Alexander Sandoval, ello no responde a un distanciamiento, sino a que el país “ha mostrado buena voluntad y se ha adelantado” en su relación con Washington.

“Adelantarse”

Sandoval explica que la administración de Bernardo Arévalo ha optado por una diplomacia preventiva. A diferencia de otros países del Triángulo Norte, Guatemala no estableció relaciones con China y ha aceptado acuerdos en materia de seguridad y cooperación, lo que le permitió evitar presiones directas.

“El trabajo ha sido adelantarse. Estados Unidos está negociando país por país, no en bloque”, señala el analista. En su lectura, la estrategia estadounidense consiste en aplicar presión bilateral para alinear intereses comerciales y de seguridad.

El experto también menciona que Washington ha utilizado instrumentos económicos como los aranceles y ha planteado condicionamientos vinculados a infraestructura estratégica, incluidos puertos. “Se trata de una negociación donde comercio y seguridad van de la mano”, explica Sandoval.

EE. UU. audita seguridad en puertos de Guatemala y crece la expectativa ante posibles recomendaciones. (Foto Prensa Libre: Hemeroteca PL)

Trasfondo

La competencia con China atraviesa la política exterior estadounidense en la región. El encargado de negocios de EE. UU. en Guatemala, John Barrett, ha reiterado públicamente la preocupación por la influencia china en procesos económicos y estratégicos.

Sandoval considera que migración y narcotráfico forman parte del discurso que sustenta esa contención geoeconómica. “Cuando se habla de seguridad hemisférica, el trasfondo es frenar la expansión comercial y tecnológica de China”, afirma.

En ese contexto, los acercamientos con El Salvador y Honduras también funcionan como mensajes regionales: cooperación estrecha con Washington implica respaldo político y económico; un distanciamiento puede traducirse en presiones comerciales o diplomáticas.

El tablero

Para el analista, la región vuelve a ocupar un papel relevante en la geopolítica clásica. “Centroamérica es el tablero, pero no somos reyes ni reinas; somos peones”, resume.

A su juicio, Guatemala optó por una estrategia distinta, menos confrontativa y más diplomática, lo que explica por qué no fue necesario un encuentro inmediato con Trump.

Los encuentros con los presidentes de El Salvador y Honduras, Nayib Bukele y Nasry Asfura, también son leídos como un mensaje político claro sobre la cooperación deseada por la administración estadounidense: países que fortalezcan la seguridad interna, cooperen con las políticas migratorias de Washington y alineen sus estrategias económicas con los intereses estadounidenses.

 Las reuniones de Trump en Washington envían un mensaje regional: seguridad, comercio y China redefinen el papel estratégico de Centroamérica, refiere analista.  

Análisis

Las reuniones de Trump con presidentes Bukele y Asfura mueve piezas en Centroamérica

Las reuniones de Trump en Washington envían un mensaje regional: seguridad, comercio y China redefinen el papel estratégico de Centroamérica, refiere analista.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, se reunió con los presidentes de El Salvador y Honduras. (Foto Prensa Libre: EFE y AFP.

Las recientes reuniones del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, con los mandatarios de El Salvador y Honduras reafirman la estrategia de Washington en Centroamérica: fortalecer acuerdos en seguridad, migración y comercio, en un contexto de competencia geopolítica con China.

En menos de una semana Trump tuvo encuentros personales con los mandatarios de ambos países, a quienes elogió.

 Ayer, lo hizo con su homólogo hondureño, Nasry Asfura, tras una reunión el sábado en su resort de Mar-a-Lago. “Tuve una reunión muy importante con mi amigo, y presidente de Honduras, Nasry «Tito Asfura», escribió Trump en su plataforma Truth Social.

 «Una vez que le di mi sólido respaldo, ¡ganó su elección! Tito y yo compartimos muchos de los mismos valores de «America First». Tenemos una estrecha asociación en materia de seguridad», añadió.

El jueves elogió al presidente salvadoreño, Nayib Bukele, y destacó la cooperación en materia de seguridad.

En ambos casos, el mensaje fue de alineamiento estratégico con los intereses estadounidenses.

Guatemala no figuró en esa ronda de reuniones, pero según el internacionalista Alexander Sandoval, ello no responde a un distanciamiento, sino a que el país “ha mostrado buena voluntad y se ha adelantado” en su relación con Washington.

“Adelantarse”

Sandoval explica que la administración de Bernardo Arévalo ha optado por una diplomacia preventiva. A diferencia de otros países del Triángulo Norte, Guatemala no estableció relaciones con China y ha aceptado acuerdos en materia de seguridad y cooperación, lo que le permitió evitar presiones directas.

“El trabajo ha sido adelantarse. Estados Unidos está negociando país por país, no en bloque”, señala el analista. En su lectura, la estrategia estadounidense consiste en aplicar presión bilateral para alinear intereses comerciales y de seguridad.

El experto también menciona que Washington ha utilizado instrumentos económicos como los aranceles y ha planteado condicionamientos vinculados a infraestructura estratégica, incluidos puertos. “Se trata de una negociación donde comercio y seguridad van de la mano”, explica Sandoval.

EE. UU. audita seguridad en puertos de Guatemala y crece la expectativa ante posibles recomendaciones. (Foto Prensa Libre: Hemeroteca PL)

Trasfondo

La competencia con China atraviesa la política exterior estadounidense en la región. El encargado de negocios de EE. UU. en Guatemala, John Barrett, ha reiterado públicamente la preocupación por la influencia china en procesos económicos y estratégicos.

Sandoval considera que migración y narcotráfico forman parte del discurso que sustenta esa contención geoeconómica. “Cuando se habla de seguridad hemisférica, el trasfondo es frenar la expansión comercial y tecnológica de China”, afirma.

En ese contexto, los acercamientos con El Salvador y Honduras también funcionan como mensajes regionales: cooperación estrecha con Washington implica respaldo político y económico; un distanciamiento puede traducirse en presiones comerciales o diplomáticas.

El tablero

Para el analista, la región vuelve a ocupar un papel relevante en la geopolítica clásica. “Centroamérica es el tablero, pero no somos reyes ni reinas; somos peones”, resume.

A su juicio, Guatemala optó por una estrategia distinta, menos confrontativa y más diplomática, lo que explica por qué no fue necesario un encuentro inmediato con Trump.

Los encuentros con los presidentes de El Salvador y Honduras, Nayib Bukele y Nasry Asfura, también son leídos como un mensaje político claro sobre la cooperación deseada por la administración estadounidense: países que fortalezcan la seguridad interna, cooperen con las políticas migratorias de Washington y alineen sus estrategias económicas con los intereses estadounidenses.

ESCRITO POR:

Edwin Pitán

Periodista de Prensa Libre y Guatevisión desde hace 14 años. Especializado en radio, prensa y televisión. Periodista del año de Prensa Libre en 2018. Productor de la emisión en directo de Noticiero Guatevisión.

 Prensa Libre | Guatemala

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