
Escenario
“Tampoco yo te condeno, vete y no peques más”, el mensaje de la procesión de Jesús del Consuelo de La Recolección
Con un mensaje de misericordia, este sábado la imagen de Jesús del Consuelo de La Recolección recorre las calles del Centro Histórico de la Ciudad de Guatemala.
(Foto Prensa Libre: Byron Rivera Bayza)
Foto:
La Hermandad de la Consagrada Imagen de Jesús Nazareno del Consuelo y Asociación de Cruzados del Santo Sepulcro comparten el mensaje procesional de la Consagrada Imagen de Jesús Nazareno del Consuelo:
Aquel día una mujer es llevada ante Jesús por los escribas y fariseos después de haber sido sorprendida en el acto de adulterio. Sin embargo, el adulterio no es un pecado que se cometa aisladamente. Así pues, es razonable preguntarse ¿por qué las autoridades religiosas no llevaron también al hombre implicado?
La pura injusticia de la situación despierta sentimientos de interés y caridad, aunque la mujer sea moral y legalmente culpable. Pero al final del relato, nos sorprendemos que Jesús no le habló a la mujer como individuo hasta que la multitud se dispersó. Podemos imaginar el sonido de las piedras que empiezan a caer sobre las baldosas del atrio del templo, una a una. Finalmente, Jesús y la mujer se quedaron juntos en soledad.

El silencio debe haber sido incómodo y ensordecedor en ese justo momento, mientras la mujer se detenía y Jesús estaba encorvado, aspirando el polvo. ¿Debería ir ella? ¿Se le permitió? ¿Debería decir “gracias” o simplemente retroceder en silencio? Antes de que ella se comprometiera con cualquier respuesta, Jesús se paró de nuevo y luego preguntó: “Mujer, ¿dónde están?¿Nadie te ha condenado?” ¡Ah, ahora era una persona!
Jesús la convirtió de una cosa en una persona, simplemente haciéndole una pregunta sobre su condición. Él despejó a la multitud para no avergonzarla más mientras llegaba a la verdad. Jesús no le hizo preguntas detalladas sobre la historia real o su versión de las cosas.
Él la interrogó en privado, pero fue solo para revelar una verdad evidente. A su simple respuesta: “Nadie, señor”, añadió su granito de arena: “Yo tampoco”.
Hoy nosotros podemos ser aquellos que acusamos, señalamos, marginamos a los demás, pero al ser interrogados por Jesús, descubrimos que nosotros somos pecadores. O nosotros hemos sido los acusados, los señalados y descubrimos al encontrarnos con Jesús, que Él nos perdona y nos envía a no pecar más.
Profunda lección de misericordia y de cuestionamiento de la fe de quienes se basan estrictamente en la ley sin entender que esta no se comprende sin el amor.

La ley mosaica, dictada entre otras cosas para conservar la pureza de un “pueblo de Dios”, se abre con Cristo a una ley universal, la del amor. No dirigida a un pueblo o a un sector, sino a todo aquel que, viviendo en la caridad y la misericordia, no solo observa los mandamientos, sino que también hace viva la palabra de Jesús: «Un mandamiento nuevo os doy, que os améis unos a otros, como yo os he amado» -San Juan 13, 34.
Con la riqueza que el Evangelio de San Juan presenta en este relato (San Juan 8, 1-11), la Consagrada Imagen de Jesús del Consuelo recorre las calles del Centro Histórico de la Ciudad de Guatemala. Con su mirada de consuelo, perdona, ama y anima; no solo a la mujer acusada, sino a cada uno, a quienes dirige su mirada.

La procesión comenzó su recorrido este sábado a las 8 horas y tiene programado entrar a las 01.30 horas del Domingo de Ramos.
Con un mensaje de misericordia, este sábado la imagen de Jesús del Consuelo de La Recolección recorre las calles del Centro Histórico de la Ciudad de Guatemala.
Escenario
“Tampoco yo te condeno, vete y no peques más”, el mensaje de la procesión de Jesús del Consuelo de La Recolección
Con un mensaje de misericordia, este sábado la imagen de Jesús del Consuelo de La Recolección recorre las calles del Centro Histórico de la Ciudad de Guatemala.
(Foto Prensa Libre: Byron Rivera Bayza)
La Hermandad de la Consagrada Imagen de Jesús Nazareno del Consuelo y Asociación de Cruzados del Santo Sepulcro comparten el mensaje procesional de la Consagrada Imagen de Jesús Nazareno del Consuelo:
Aquel día una mujer es llevada ante Jesús por los escribas y fariseos después de haber sido sorprendida en el acto de adulterio. Sin embargo, el adulterio no es un pecado que se cometa aisladamente. Así pues, es razonable preguntarse ¿por qué las autoridades religiosas no llevaron también al hombre implicado?
La pura injusticia de la situación despierta sentimientos de interés y caridad, aunque la mujer sea moral y legalmente culpable. Pero al final del relato, nos sorprendemos que Jesús no le habló a la mujer como individuo hasta que la multitud se dispersó. Podemos imaginar el sonido de las piedras que empiezan a caer sobre las baldosas del atrio del templo, una a una. Finalmente, Jesús y la mujer se quedaron juntos en soledad.

El silencio debe haber sido incómodo y ensordecedor en ese justo momento, mientras la mujer se detenía y Jesús estaba encorvado, aspirando el polvo. ¿Debería ir ella? ¿Se le permitió? ¿Debería decir «gracias» o simplemente retroceder en silencio? Antes de que ella se comprometiera con cualquier respuesta, Jesús se paró de nuevo y luego preguntó: “Mujer, ¿dónde están?¿Nadie te ha condenado?” ¡Ah, ahora era una persona!
Jesús la convirtió de una cosa en una persona, simplemente haciéndole una pregunta sobre su condición. Él despejó a la multitud para no avergonzarla más mientras llegaba a la verdad. Jesús no le hizo preguntas detalladas sobre la historia real o su versión de las cosas.
Él la interrogó en privado, pero fue solo para revelar una verdad evidente. A su simple respuesta: “Nadie, señor”, añadió su granito de arena: “Yo tampoco”.
Hoy nosotros podemos ser aquellos que acusamos, señalamos, marginamos a los demás, pero al ser interrogados por Jesús, descubrimos que nosotros somos pecadores. O nosotros hemos sido los acusados, los señalados y descubrimos al encontrarnos con Jesús, que Él nos perdona y nos envía a no pecar más.
Profunda lección de misericordia y de cuestionamiento de la fe de quienes se basan estrictamente en la ley sin entender que esta no se comprende sin el amor.

La ley mosaica, dictada entre otras cosas para conservar la pureza de un “pueblo de Dios”, se abre con Cristo a una ley universal, la del amor. No dirigida a un pueblo o a un sector, sino a todo aquel que, viviendo en la caridad y la misericordia, no solo observa los mandamientos, sino que también hace viva la palabra de Jesús: «Un mandamiento nuevo os doy, que os améis unos a otros, como yo os he amado» -San Juan 13, 34.
Con la riqueza que el Evangelio de San Juan presenta en este relato (San Juan 8, 1-11), la Consagrada Imagen de Jesús del Consuelo recorre las calles del Centro Histórico de la Ciudad de Guatemala. Con su mirada de consuelo, perdona, ama y anima; no solo a la mujer acusada, sino a cada uno, a quienes dirige su mirada.

La procesión comenzó su recorrido este sábado a las 8 horas y tiene programado entrar a las 01.30 horas del Domingo de Ramos.
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