
Guatemala
“Voy a decir la verdad”: lanchero defiende su versión mientras expertos cuestionan seguridad y responsabilidad en tragedia del Lago de Atitlán
Un lanchero fue consignado tras el naufragio de una lancha en el Lago de Atitlán, donde murieron dos turistas panameñas. Asegura que dirá la verdad sobre el accidente.
” alt=”Miniatura” class=”d-block w-100″/>La tragedia ocurrió cuando la lancha Tiburón, con siete turistas panameños a bordo, volcó en aguas del Lago de Atitlán, en Santa Cruz La Laguna. Cinco personas sobrevivieron y dos mujeres murieron ahogadas. Tras el accidente, agentes de la Policía Nacional Civil (PNC) consignaron al piloto de la embarcación, identificado como Rafel “N”, de 19 años.
Bajo custodia policial, el lanchero aseguró que colaborará con las autoridades y sostuvo que el accidente se produjo cuando una pasajera se levantó para tomar fotografías en medio de fuertes vientos.
“El aire me estaba empujando cuando la señora se pasó al otro lado, por eso dimos vuelta”, afirmó, al insistir en que dirá “la verdad” de lo ocurrido.
Rescate y primeros auxilios
Durante el programa Impacto Directo, de Guatevisión, Luis de León, bombero voluntario de la 33 Compañía de Panajachel, explicó que los cuerpos de socorro atendieron a menores y adultos con crisis nerviosa, hipotermia y lesiones de distinta gravedad. Indicó que se activó el protocolo de búsqueda acuática al reportarse personas desaparecidas, con apoyo del equipo de hombres rana, lo que permitió recuperar a las dos víctimas mortales.
“No es aceptable culpar a los pasajeros”
Para Nydia González, mercadóloga y coach de vida, responsabilizar a una pasajera por levantarse no explica el fondo del problema. Señaló que quienes navegan con frecuencia el lago saben que las embarcaciones suelen ir sobrecargadas y que no siempre se proporciona chaleco salvavidas a todos los pasajeros.
Advirtió que los lancheros conocen las condiciones climáticas y los horarios en los que el viento y el oleaje representan mayor riesgo, por lo que atribuir el accidente únicamente al clima o al comportamiento de una turista “no es aceptable”.
Desde un enfoque más amplio, Herman Galindo, internacionalista, subrayó que el Lago de Atitlán no es un escenario desconocido ni impredecible. Recordó que estos fenómenos generan vientos fuertes y remolinos, especialmente por la tarde, razón por la cual la navegación debería estar restringida a horarios seguros.
Añadió que los turistas, al no conocer el lago, dependen por completo de la responsabilidad del lanchero y de la regulación de las autoridades, algo que —según dijo— no siempre ocurre.
Impacto en el turismo y responsabilidad municipal
Claudia Massis, psicóloga y comunicadora, señaló que la muerte de las dos turistas panameñas no solo enluta a sus familias, sino que afecta la imagen del país como destino turístico. Afirmó que este tipo de tragedias debería ser un llamado de atención para las municipalidades y para el Instituto Guatemalteco de Turismo, a fin de establecer controles reales sobre la capacidad de las lanchas, el uso obligatorio de chalecos salvavidas y la suspensión de viajes cuando el clima no lo permite.
El análisis más severo lo planteó Jorge Granados, abogado y médico experto en criminalística, quien afirmó que este tipo de hechos no pueden considerarse simples accidentes. Sostuvo que la sobrecarga de lanchas, la falta de equipo de seguridad y la ausencia de control por parte de las municipalidades podrían configurar responsabilidades penales.
Las autoridades mantienen vigilancia en el Lago de Atitlán y la municipalidad ha suspendido temporalmente el transporte lacustre por las condiciones climáticas.
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Un lanchero fue consignado tras el naufragio de una lancha en el Lago de Atitlán, donde murieron dos turistas panameñas. Asegura que dirá la verdad sobre el accidente.
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“Voy a decir la verdad”: lanchero defiende su versión mientras expertos cuestionan seguridad y responsabilidad en tragedia del Lago de Atitlán
Un lanchero fue consignado tras el naufragio de una lancha en el Lago de Atitlán, donde murieron dos turistas panameñas. Asegura que dirá la verdad sobre el accidente.
La tragedia ocurrió cuando la lancha Tiburón, con siete turistas panameños a bordo, volcó en aguas del Lago de Atitlán, en Santa Cruz La Laguna. Cinco personas sobrevivieron y dos mujeres murieron ahogadas. Tras el accidente, agentes de la Policía Nacional Civil (PNC) consignaron al piloto de la embarcación, identificado como Rafel “N”, de 19 años.
Bajo custodia policial, el lanchero aseguró que colaborará con las autoridades y sostuvo que el accidente se produjo cuando una pasajera se levantó para tomar fotografías en medio de fuertes vientos.
“El aire me estaba empujando cuando la señora se pasó al otro lado, por eso dimos vuelta”, afirmó, al insistir en que dirá “la verdad” de lo ocurrido.
Rescate y primeros auxilios
Durante el programa Impacto Directo, de Guatevisión, Luis de León, bombero voluntario de la 33 Compañía de Panajachel, explicó que los cuerpos de socorro atendieron a menores y adultos con crisis nerviosa, hipotermia y lesiones de distinta gravedad. Indicó que se activó el protocolo de búsqueda acuática al reportarse personas desaparecidas, con apoyo del equipo de hombres rana, lo que permitió recuperar a las dos víctimas mortales.
“No es aceptable culpar a los pasajeros”
Para Nydia González, mercadóloga y coach de vida, responsabilizar a una pasajera por levantarse no explica el fondo del problema. Señaló que quienes navegan con frecuencia el lago saben que las embarcaciones suelen ir sobrecargadas y que no siempre se proporciona chaleco salvavidas a todos los pasajeros.
Advirtió que los lancheros conocen las condiciones climáticas y los horarios en los que el viento y el oleaje representan mayor riesgo, por lo que atribuir el accidente únicamente al clima o al comportamiento de una turista “no es aceptable”.
Desde un enfoque más amplio, Herman Galindo, internacionalista, subrayó que el Lago de Atitlán no es un escenario desconocido ni impredecible. Recordó que estos fenómenos generan vientos fuertes y remolinos, especialmente por la tarde, razón por la cual la navegación debería estar restringida a horarios seguros.
Añadió que los turistas, al no conocer el lago, dependen por completo de la responsabilidad del lanchero y de la regulación de las autoridades, algo que —según dijo— no siempre ocurre.
Impacto en el turismo y responsabilidad municipal
Claudia Massis, psicóloga y comunicadora, señaló que la muerte de las dos turistas panameñas no solo enluta a sus familias, sino que afecta la imagen del país como destino turístico. Afirmó que este tipo de tragedias debería ser un llamado de atención para las municipalidades y para el Instituto Guatemalteco de Turismo, a fin de establecer controles reales sobre la capacidad de las lanchas, el uso obligatorio de chalecos salvavidas y la suspensión de viajes cuando el clima no lo permite.
El análisis más severo lo planteó Jorge Granados, abogado y médico experto en criminalística, quien afirmó que este tipo de hechos no pueden considerarse simples accidentes. Sostuvo que la sobrecarga de lanchas, la falta de equipo de seguridad y la ausencia de control por parte de las municipalidades podrían configurar responsabilidades penales.
Las autoridades mantienen vigilancia en el Lago de Atitlán y la municipalidad ha suspendido temporalmente el transporte lacustre por las condiciones climáticas.
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