
escenario
10 de diciembre de 1992: Nobel de la Paz es entregado a Rigoberta Menchú
Academia sueca entrega distinción a líder K’iche’ en el Año de los Pueblos Indígenas.
Imagen reciente de la premio Nobel de la Paz 1992, la doctora Rigoberta Menchú Tum. (Foto Prensa Libre: Keneth Cruz)
Foto:
Rigoberta Menchú recibió ayer el Premio Nobel de la Paz 1992 en una imponente ceremonia en la que participaron personalidades internacionales llegadas de distintos países, y en su discurso de agradecimiento llamó a terminar con la discriminación del indígena, principalmente en Guatemala.
La dirigente indígena k’iche’ hizo también un llamado a los distintos sectores sociales guatemaltecos, para “participar activamente en la solución pacífica al conflicto armado” y a la comunidad internacional “a contribuir con acciones concretas a que las partes superen las diferencias” en las negociaciones de paz.
Ante un público formado por miembros de la realeza europea, dirigentes políticos e indígenas llegados de distintos países pidió que en Guatemala se firme un acuerdo de paz.
Después de que la señora Menchú recibió el premio —medalla y diploma— de manos del rey Harald V, el público se puso de pie y aplaudió por varios minutos mientras ella posaba para la televisión europea y fotógrafos de distintos países. Quizá en esos momentos su pensamiento volaba hacia la patria.
Discurso
Principió su discurso manifestando emoción personal y “orgullo por mi patria de cultura milenaria, por los valores de la comunidad del pueblo al que pertenezco, por el amor a mi tierra y a la madre naturaleza”.
Dijo que, en su opinión, “la inapreciable presea es un instrumento de lucha por la paz, por la justicia, por los derechos de los que sufren abismales desigualdades económicas, sociales, culturales y políticas”.
Agregó que constituye una señal de esperanza para los pueblos indígenas de todo el continente y es un homenaje para los pueblos centroamericanos.
Se lamentó, empero, que en su propio país encontró “objeciones, reservas e indiferencia de parte ‘de algunos’ para “esta india k’iche”, demostrándose así la “discriminación hacia el indígena, hacia la mujer, de parte de ciertos sectores”.
Festejo en Guatemala
Diferentes grupos étnicos del país celebraron ayer, en el centro arqueológico Kaminaljuyú, zona 7, el inicio del Año Internacional de los Pueblos Indígenas, declarado por la Organización de Naciones Unidas, así como la entrega del Premio Nobel de la Paz a Rigoberta Menchú. La celebración reunió a alcaldes indígenas, grupos culturales y representantes de pueblos mayas.
*Con información de la edición 1323
Escribir la historia
Esta nota forma parte de la serie conmemorativa de nuestras bodas de diamante es un recorrido por noticias que marcaron la historia de Guatemala, con textos e imágenes originales de cada época, como un testimonio fehaciente de nuestra misión de servicio.
Academia sueca entrega distinción a líder K’iche’ en el Año de los Pueblos Indígenas.
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10 de diciembre de 1992: Nobel de la Paz es entregado a Rigoberta Menchú
Academia sueca entrega distinción a líder K’iche’ en el Año de los Pueblos Indígenas.
Imagen reciente de la premio Nobel de la Paz 1992, la doctora Rigoberta Menchú Tum. (Foto Prensa Libre: Keneth Cruz)
Rigoberta Menchú recibió ayer el Premio Nobel de la Paz 1992 en una imponente ceremonia en la que participaron personalidades internacionales llegadas de distintos países, y en su discurso de agradecimiento llamó a terminar con la discriminación del indígena, principalmente en Guatemala.
La dirigente indígena k’iche’ hizo también un llamado a los distintos sectores sociales guatemaltecos, para “participar activamente en la solución pacífica al conflicto armado” y a la comunidad internacional “a contribuir con acciones concretas a que las partes superen las diferencias” en las negociaciones de paz.
Ante un público formado por miembros de la realeza europea, dirigentes políticos e indígenas llegados de distintos países pidió que en Guatemala se firme un acuerdo de paz.
Después de que la señora Menchú recibió el premio —medalla y diploma— de manos del rey Harald V, el público se puso de pie y aplaudió por varios minutos mientras ella posaba para la televisión europea y fotógrafos de distintos países. Quizá en esos momentos su pensamiento volaba hacia la patria.
Discurso
Principió su discurso manifestando emoción personal y “orgullo por mi patria de cultura milenaria, por los valores de la comunidad del pueblo al que pertenezco, por el amor a mi tierra y a la madre naturaleza”.
Dijo que, en su opinión, “la inapreciable presea es un instrumento de lucha por la paz, por la justicia, por los derechos de los que sufren abismales desigualdades económicas, sociales, culturales y políticas”.
Agregó que constituye una señal de esperanza para los pueblos indígenas de todo el continente y es un homenaje para los pueblos centroamericanos.
Se lamentó, empero, que en su propio país encontró “objeciones, reservas e indiferencia de parte ‘de algunos’ para “esta india k’iche”, demostrándose así la “discriminación hacia el indígena, hacia la mujer, de parte de ciertos sectores”.
Festejo en Guatemala
Diferentes grupos étnicos del país celebraron ayer, en el centro arqueológico Kaminaljuyú, zona 7, el inicio del Año Internacional de los Pueblos Indígenas, declarado por la Organización de Naciones Unidas, así como la entrega del Premio Nobel de la Paz a Rigoberta Menchú. La celebración reunió a alcaldes indígenas, grupos culturales y representantes de pueblos mayas.
*Con información de la edición 1323
Escribir la historia
Esta nota forma parte de la serie conmemorativa de nuestras bodas de diamante es un recorrido por noticias que marcaron la historia de Guatemala, con textos e imágenes originales de cada época, como un testimonio fehaciente de nuestra misión de servicio.
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Prensa Libre | Vida


