Mi madre lo era todo para mí, desde que era niño hasta que falleció en 2018. Nunca he olvidado la suerte que tengo de estar aquí, teniendo en cuenta los horrores que vivió durante la Segunda Guerra Mundial y las penurias que tuvo que soportar para intentar darnos una buena vida. Nací en Haifa (Israel) en 1949. Al principio, mis padres y yo vivíamos en una pequeña casa de piedra de una sola habitación a las afueras de la ciudad. No teníamos dinero para juguetes. Mi único juguete era un palo.
El bajista rememora cómo su madre sobrevivió al Holocausto, su primer trabajo a los 12 años y cómo consiguió formar su grupo
Mi madre lo era todo para mí, desde que era niño hasta que falleció en 2018. Nunca he olvidado la suerte que tengo de estar aquí, teniendo en cuenta los horrores que vivió durante la Segunda Guerra Mundial y las penurias que tuvo que soportar para intentar darnos una buena vida. Nací en Haifa (Israel) en 1949. Al principio, mis padres y yo vivíamos en una pequeña casa de piedra de una sola habitación a las afueras de la ciudad. No teníamos dinero para juguetes. Mi único juguete era un palo.
Mi madre, Flóra, se había criado en un pueblo de Hungría. Trabajaba en la tienda de sus padres y para una estética. Tras la invasión nazi en 1944, se llevaron a su padre y a su hermano. Después, a ella y a su madre las enviaron a Auschwitz. A su madre la arrancaron de su lado y la llevaron a la cámara de gas. Mi madre, que entonces tenía 19 años, fue enviada a Ravensbrück, un campo de trabajos forzados para mujeres.
Un día, le preguntaron a ella y a otras mujeres si sabían peinar. A las que levantaron la mano les preguntaron si hablaban alemán. Las que respondieron que sí fueron asesinadas. Ella dijo que no y acabó peinando a la esposa del comandante. No querían que escuchara las conversaciones. Pasó por otros dos campos de exterminio antes de que los estadounidenses la liberaran en 1945. De vuelta en su pueblo, se enteró de que toda su familia había sido asesinada en Hungría. Al poco tiempo conoció a mi padre, Feri; se casaron y se mudaron a Israel en 1948.
A los tres años contraje la poliomielitis. Gracias a la vacuna, las secuelas fueron leves. En pocos meses ya estaba de nuevo en pie, lanzando piedras.
Mis padres se separaron cuando yo tenía seis años. Mi padre era un soñador. Un día fuimos a buscarlo. Lo vi en un cine. Estaba con una mujer rubia. Fue entonces cuando mis padres se divorciaron.
En 1958, mi madre decidió que nos iríamos a vivir con sus dos hermanos a Nueva York. Vivíamos en la casa de su hermano Larry, en Flushing, en el distrito de Queens (Nueva York). Él era un exitoso panadero.
Vivíamos en un ‘loft’ destartalado. Queríamos destacar, así que compramos maquillaje de payaso. Kiss estaba a punto de nacer
Mi madre y yo cambiamos nuestro apellido de Witz a Klein, su apellido de soltera. Ella encontró trabajo en una fábrica de Brooklyn cosiendo botones en abrigos a medio penique por botón. Vivíamos cerca de allí.
A los 12 años, empecé a trabajar para facilitarle la vida a mi madre. Era ayudante de carnicero, subía pesadas piezas de carne desde el sótano, repartía periódicos y tenía otros trabajos a tiempo parcial. Aportaba casi 30 dólares a la semana.
En febrero de 1964, cuando vi a los Beatles en The Ed Sullivan Show, al principio pensé que parecían monos. Mi madre dijo que no le gustaban. Pero cuando vi a las chicas gritando, me gustaron.
Después, nos mudamos a un piso de un dormitorio en Jackson Heights, también en Queens. Aprendí a tocar la guitarra de oído. Pero como escaseaban los bajistas de grupos de rock, empecé a trastear un poco con el bajo. A los 15 años me uní al grupo Lynx. Luego vinieron otros grupos.
Era un buen estudiante en el instituto de Newtown. Formaba parte del coro, participaba en obras de teatro y trabajaba llevando un carrito con ranas muertas a las clases de biología. Mi madre y yo llegamos a un acuerdo: si terminaba la universidad, podría hacer lo que quisiera. Estudié en lo que hoy es la SUNY Sullivan y me especialicé en periodismo, pero me cambié al College de Staten Island para obtener mi grado en magisterio.
En 1971 fundé Wicked Lester junto con Stanley Eisen, cantante y guitarrista rítmico, pero pronto formamos un nuevo grupo. Al igual que yo, Stanley era judío, y decidimos que los nombres judíos no pegaban con el rock ‘n’ roll. Él se quedó con Stanley y adoptó Paul como nombre de pila. Yo elegí Simmons. En 1972 encontramos un batería y un guitarrista solista. Paul sugirió el nombre de Kiss.
Por aquel entonces vivíamos en un loft destartalado de Manhattan. Queríamos destacar y la tienda de todo tipo de artículos Woolworth’s estaba a dos manzanas, en el número 10 de la calle 23 Este. Allí compramos maquillaje de payaso. Kiss estaba a punto de nacer.
Actualmente mi mujer, la actriz Shannon Tweed-Simmons, y yo vivimos en Los Ángeles. Tenemos seis viviendas: en California poseemos dos casas de estilo contemporáneo en Malibú, una en Beverly Hills y dos en Hollywood, además de otra en Whistler, en la Columbia Británica.
Mi padre se casó varias veces, pero mi madre viajó más de 25 veces a Israel para visitarlo y llevarle dinero en efectivo. Él fue su primer amor verdadero.
Aunque yo no respondía a las cartas de mi padre, me sentía culpable. Le compré una casa en Israel y le envié dinero, pero eso fue todo. Nunca le perdoné que nos abandonara y que hiciera daño a mi madre.
Contenido con licencia de The Wall Street Journal. Traducido del inglés por Pablo Gil.
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