La listeza de Marco Pérez se impuso al regreso en estado de gracia pero sin éxtasis de Morante de la Puebla a Salamanca, donde el año pasado, en esta misma corrida extraordinaria de San Juan de Sahagún se entretuvo en cortar un rabo a un toro en una de las faenas de su vida, según sus propias palabras. Cerró en 2025 su triple paso en septiembre por La Glorieta, que por algo es una de sus plazas fetiche, con otra tarde memorable, una sonata inconclusa. La última cita de otoño fue en formato concurso de ganaderías charras como la de este viernes. Sólo que aquel certamen de hierros de Salamanca tuvo mucha mayor entidad y lujo en la materia prima, que es el toro. Faltó categoría. Esa la puso Garcigrande una vez más. MdlP evidenció su estado de gracia sin apoteosis y marcó con su belleza una tarde que se embolsó Marco con su listeza, ya digo.
El salmantino se embolsa un abultado botín de tres orejas frente a una del maestro de la Puebla por la faena diferencial de la tarde; Garcigrande se lleva una corrida concurso sin entidad
La listeza de Marco Pérez se impuso al regreso en estado de gracia pero sin éxtasis de Morante de la Puebla a Salamanca, donde el año pasado, en esta misma corrida extraordinaria de San Juan de Sahagún se entretuvo en cortar un rabo a un toro en una de las faenas de su vida, según sus propias palabras. Cerró en 2025 su triple paso en septiembre por La Glorieta, que por algo es una de sus plazas fetiche, con otra tarde memorable, una sonata inconclusa. La última cita de otoño fue en formato concurso de ganaderías charras como la de este viernes. Sólo que aquel certamen de hierros de Salamanca tuvo mucha mayor entidad y lujo en la materia prima, que es el toro. Faltó categoría. Esa la puso Garcigrande una vez más. MdlP evidenció su estado de gracia sin apoteosis y marcó con su belleza una tarde que se embolsó Marco con su listeza, ya digo.
Morante deleitó con una delicada pieza para abrir boca ante un garcigrande también delicatessen pura, por nombre Cupletero, que embestía a cámara lenta, colocado o colocándose como un yonki del temple en la muleta. Su afinada clase, especialmente por la mano derecha, provocó en el maestro la natularidad mecida. El bonito dije de Justo Hernández -bravo en el caballo tras distraída salida- había apuntado en el capote que por la izquierda se redondeaba tanto, a falta de un paso, que se quedaba en las corvas -así frustró el saludo de una sola e inmensa verónica con un desarme-. Y cortó en banderillas por el mismo pitón, no con maldad, sino con pereza. MdlP gozó, e hizo gozar, desde un prólogo macizo, entre tres pases de la firma, uno del desdén, un molinete arrebolado y, finalmente, unificó a La Glorieta en un interminable ole. La faena fluyó con un pulso dormido sobre el eje ligado del empaque, superior en los redondos y tremendamente inteligente al natural vaciarlo más en línea. Fue una obra sutil, lentamente engarzada -hubo un pase de pecho monumental- y rubricada con un volapié sensacional. Una oreja de ley.
Precisamente por un espadazo, pero no sólo, conquistó otro trofeo a Daniel Luque, quien, curiosamente, debutaba en Salamanca a sus 19 años de alternativa. Ahora lo apodera la empresa BMF, que gestiona La Glorieta. Y esa era la cosa no para que se presentase, sino para explicar por qué hasta ahora no había debutado en tierras charras. El toro de La Ventana del Puerto, Malhecho, realmente era una cosita, flaco como un sable, degolladito y feito en su aire. Le faltó poder y más. Cumplió en el caballo y apretó hacia los adentros en banderillas. Morante, siempre tan bien situado, intervino en dos oportunos quites. Luque entendió muy bien la mejor izquierda -ya en las largas de remate con el capote se había ido lejos- en una faena de alta precisión. Cuando se perdía, flaqueaba Malhecho. Puso más el torero que el toro para acabar metiéndose en sus terrenos en juegos de birlibirloque, excedido el metraje por ambición.
Saltó el representante de Domingo Hernández a recuperar la categoría con unas hechuras divinas, una armonía hermosa y un galope fantástico después de renunciar a la pelea en el caballo. Marco Pérez, beneficiado por su ausencia de San Isidro en este su primer año de alternativa, salió a revientacalderas. Y puede que eso no favoreciera al toro, que empezó a ser otro desde el veloz y exigente principio de rodillas. O simplemente fue otro sin inercias. Pérez resolvió con raza una labor encasquillada, un arrimón por luquecinas y una estocada letal. Una oreja por ella.
No valió nada el toro de Matilla, vía García Jiménez, ni por fuera, tan altón y lavado, ni por dentro, tan vacío de bravura y sin estilo. El estado de gracia de Morante la Puebla es tal que por momentos pareció que levantaría la faena sobre las ruinas. Ve toro por todos lados y, donde antes hubiera primado la brevedad, se compromete. Sacó muletazos portentosos -varios naturales de categoría- con aquel ser malandado y arrítmico que se movía entre cabezazos. Volvió a cobrar una estocada impecable. Y saludó una cerrada ovación.
El otro toro de Matilla, versión Olga Jiménez, manejable y poca cosa, acabó todavía más apocado ante la autoridad de Daniel Luque. Que lo exprimió hasta complicarse la vida con el acero y el aviso.
Cerró la concurso, un vibrante y vivo toro de Carmen Lorenzo que tampoco elevó con su presencia el nivel e hizo extraños de salida, arrollando, por el pitón izquierdo. Marco Pérez impuso su listeza para potenciar sus virtudes diestras -ese no dejarle parar (y realmente no paraba), sin quitarle la muleta de la cara- y, al final, incluso toreándolo por un lado izquierdo corregido y aumentado. De todas las comparaciones a las que han sometido a Marco, es la de Ponce la más acertada. Apuró inmaculado por circulares, enterró la estocada y los paisanos se volcaron: dos orejas y puerta grande casi tres horas después.
PLAZA DE LA GLORIETA. Viernes, 12 de junio de 2026. II Corrida de San Juan de Sahagún. Tres cuartos largos de entrada. Toros de Garcigrande, muy notable; Ventana del Puerto, frágil; Domingo Hernández, bueno sin duración; García Jiménez (Matilla), vacío; Olga Jiménez (Matilla), manejable y apocado; Carmen Lorenzo, muy vivo y más; faltos de entidad en conjunto con excepción de Garcigrande y Domingo.
MORANTE DE LA PUEBLA, DE TABACO Y ORO. Estocada (oreja); estocada (saludos)
DANIEL LUQUE, DE MALVA Y PLATA. Estocada (oreja); pinchazo y estocada. Aviso (saludos).
MARCO PÉREZ, DE AZUL PAVO Y ORO. Estocada (oreja); estocada (dos orejas). Salió a hombros.
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